Por: Teniente (B) Alberto Plessman
06 julio 2016.- Ayer me tocó trabajar en la seguridad del desfile del 5 de Julio en
Caracas, como parte rutinaria de mi labor en el Cuerpo de Bomberos del
Distrito Capital, como llaman ahora a los Bomberos de Caracas, otro día
más e trabajo, donde nos tocó atender a muchas personas con desmayos,
tensión alta, dolor de cabeza, en fin…
Estuvimos esperando el inicio del
desfile desde las 10 de la mañana aproximadamente, pero debido a otras
obligaciones de Maduro, el evento no dio inicio sino a las siete y pico
de la noche. Comenzó igual que muchas otras veces, los distintos
componentes de la Fuerza Armada, bien llamativo, como de costumbre.
Lo
que realmente me impresionó, y estoy seguro de que ese era el objetivo,
impresionar, fue el despliegue de nuevos equipos bélicos que se hizo en
el desfile, lanza misiles, lanza cohetes, unas vainas que parecían
ojivas nucleares, aviones a control remoto, tanques realmente
impresionantes, motos armadas hasta los dientes, en fin, un arsenal
digno de la más actual de las películas de guerra. Bravo por ellos,
lograron un equipamiento realmente intimidante. Del desfile lo que
realmente me preocupa es cuánto se habrá gastado realmente en semejante
arsenal? Se justifica en un país que no ha tenido confrontación bélica
alguna en más de cien años? Cómo hicimos para pagar semejante cuenta?
Hasta cuándo la seguiremos pagando? La tendrán que seguir pagando
nuestros hijos o nuestros nietos? Si alguien tiene respuestas a alguna
de éstas interrogantes por favor que me lo explique… Esas preguntas
me las vine haciendo hoy, sábado 6 de Julio de 2013, después de sufrir
otra gran decepción en el trabajo que amo, el trabajo que es mi vida
desde hace más de 15 años. Esta mañana, mi antiguo jefe, el Comandante
Carlos Rodríguez, quien fuera jefe de la Brigada Motorizada de los
Bomberos de Distrito Capital por más de cinco años y por lo demás,
tremendo pana, sufrió un grave accidente mientras se dirigía a su
trabajo, los accidentes en moto de por sí son aparatosos, pero éste en
especial lo fue, créanme ya que si alguien tiene experiencia en esto,
somos los bomberos… Como decía, aparatoso accidente, lesiones
traumáticas devastadoras en el brazo izquierdo (prácticamente amputación
traumática), fracturas de cúbito y radio del otro brazo, fractura de
pelvis, traumatismo cráneo encefálico, en fin… En el sito se tomó la
decisión de llevarlo a una clínica privada en San Bernardino, confiando
en la nueva compañía de seguros, seguros Pronto o Pronto seguros, una
compañía que hasta el sol de hoy no sabemos si realmente es una Compañía
de Seguros o qué? El cambio a este seguro se supone que fue para
mejorar el pésimo servicio que veníamos recibiendo de la compañía
anterior, pero en fin, vuelvo a mi relato. Tremenda sorpresa cuando en
la emergencia de la Clínica nos indican, al vernos uniformados de
bomberos que nuestro seguro no ha sido activado aún, creo que esas
fueron las palabras utilizadas por la doctora de guardia. Entre una cosa
y la otra, decidimos llevarlo a un Hospital público para no tener que
pasearlo por varias clínicas privadas ya que probablemente recibiríamos
la misma negativa. Llegamos al Hospital Pérez Carreño, hospital de
referencia nacional, dónde nos encontramos con su acostumbrada zona de
guerra (Área de Emergencia) abarrotada de pacientes, pero, que por
tratarse de nosotros los Bomberos, se nos trató con cierta preferencia
hay que reconocerlo. Calculo que llegaríamos al hospital alrededor de
las 8:30 o 09:00 de la mañana, nuestro compañero fue diligente evaluado
por Cirugía y por Traumatología determinado la gravedad de sus lesiones y
afirmando que debía ser llevado a quirófano con carácter de urgencia, a
pesar de lo “diligente” del proceso, esta indicación surgió a eso de
las 11:00 am, y, entre una cosa y otra, dicha urgencia debió esperar
hasta que finalmente a las 5:30 pm, debido a quién sabe qué cosa, fue
finalmente subido a quirófano, donde, unos minutos más tarde,
simplemente nos indicaron que acababa de fallecer. Cómo no iba a
fallecer? Cuatro fracturas de huesos largos más una gran fractura de
pelvis todas sangrando por más de ocho horas? Eso mataría hasta un
elefante. Los motivos? La carencia de recursos en los hospitales
públicos. Me encantaría que alguien diera una explicación convincente al
pueblo donde se intentara aclarar por qué los Bomberos, que arriesgan
su vida a diario por ayudar a todos, simplemente no tienen seguro, por
qué los hospitales no tiene recursos, por qué somos el país mejor armado
de Latinoamérica y por qué, si hay dinero para tantas armas de última
generación nuestros hospitales no sirven. Ojalá esta tragedia nos
lleve a cambios, que despertemos y exijamos justicia, que nos hagan
justicia, que no nos hagan preocuparnos por cómo vamos a pagar el
hospital en caso de un accidente cada vez que salgamos a cumplir con
nuestro trabajo. Teniente Alberto Plessmann Brigada Motorizada Sección “A”
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